Continuando con nuestra serie de estudios bíblicos del “Mes de la Sabiduría“, en esta ocasión nos dedicamos a estudiar Proverbios 6:6-11, para comprender la importancia de tener un espíritu diligente.

Cuantas veces caemos en un estado de decidía y confort en nuestra vida diaria, dejando para después cosas que podemos hacer en el momento, o en vez de prepararnos con antelación ante posibles eventualidades, desperdiciamos el tiempo en cosas sin importancia, un hombre sabio tiene iniciativa y es previsor.

Es peor si asumimos esta mala actitud en el trabajo, esperando a que nuestro jefe nos diga que hacer para empezar a trabajar, debemos ser responsables de nuestras tareas y no demorar en hacerlas, siempre con una actitud de agradecimiento y humildad, de lo contrario corremos el riesgo de que se nos llamé la atención o ser despedidos.

La belleza práctica de la Palabra de Dios nos enseña a contemplar la sabiduría del Señor en todo lo que hace, y en aquello que su Espíritu ha inspirado, en Proverbios 6:6, el Rey Salomón comienza con un consejo:

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio.

(Proverbios 6:6)

Salomón pone la intención de su enseñanza desde el principio, “oh perezoso”, se trata de una amonestación contra la pereza y la decidía.

En tan pocas palabras, hallamos una gran riqueza metafórica, por un lado la mención de la hormiga, y la invitación a actuar con sabiduría y estudiar la forma de comportarse que tiene esta maravillosa creatura del Señor, un hombre sabio contempla la creación de Dios, se maravilla por ella, y es edificado por su estudio, y por el otro lado, en el extremo opuesto, al perezoso.

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,
Prepara en el verano su comida,
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

(Proverbios 6:7-8)

Contemplamos aquí el espíritu diligente y previsor que Salomón quiere que veamos, la hormiga no necesita de un jefe ni de un líder que le diga qué hacer, sino que anticipándose a las circunstancias, prepara su sustento desde el verano y recoge su comida en el tiempo de la siega, su supervivencia está en juego, y no se retrasa en empezar, ni lo deja para después, actúa de manera proactiva y trabajadora.

Cuan difícil es ganarse el pan de cada día, y cuántas personas prefieren aprovecharse de otros y robar o mendigar, en vez de esforzarse y buscar trabajo, que siempre hay formas de salir adelante de un modo honesto y agradable a los ojos de Dios.

Salomón define perfectamente a alguien que prefiere la pereza al trabajo duro:

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
Un poco de sueño, un poco de dormitar,
Y cruzar por un poco las manos para reposo.

(Proverbios 6:9-10)

En vez de levantarse temprano y trabajar con iniciativa y diligencia, el mal hombre prefiere seguir durmiendo y cruzarse de brazos, en vez de actuar prefiere seguir descansando, es verdad que en ocasiones el trabajo es duro y requiere de un gran esfuerzo, pero la recompensa de un trabajo bien hecho, es grande y trae dicha al corazón.

Nada sabe mejor que la comida de tu mujer, después de un largo día de trabajo en la oficina, regresar al calor del hogar y disfrutar con la familia del tiempo de paz que el Señor por su bondad nos ha obsequiado, recompensa perfecta a nuestro esfuerzo y dedicación.

Salomón finaliza con una advertencia contra la pereza:

“Así vendrá tu necesidad como caminante,
Y tu pobreza como hombre armado.”
(Proverbios 6:11)

El destino que le depara al hombre perezoso es grave, terminara en necesidad como mendigo, y caerá en pobreza como ladrón.

Tener un espíritu diligente nos ayuda a salir adelante en tiempos de crisis.

En momentos de crisis como los que estamos viviendo, se hace imprescindible actuar con iniciativa y previsión, anticipándonos a los problemas y adversidades, siempre de la mano de Dios, ya que la salud, el trabajo, la educación y la seguridad, de nosotros y nuestras familias están en riesgo.

Trabajemos pues como buenos hijos de Dios, en toda sabiduría y tiempo, agradeciendo el trabajo que Dios nos ha dado, y la oportunidad de servir a nuestros semejantes a través de lo que hacemos, sigamos el ejemplo de la hormiga, empezando con iniciativa y espíritu diligente el día, para disfrutar de las recompensas que trae consigo un trabajo bien hecho.

Oración contra el mal hábito de la pereza.

Confiemos en el poder de la oración, para que el Señor nos despoje de todo aquello que es nocivo en nuestras vidas, y podamos superarnos como personas y ser ejemplo en nuestras comunidades.

Amado Padre celestial, te pido que obres en mi conforme a tu divina Voluntad, para que todo mal hábito salga de mi, te pido en particular, que crezca en mi, un espíritu incansable de iniciativa, fortaleza, determinación y deseo de trabajar en toda labor honesta y útil, destruye toda pereza y decidía que pueda haber en mi vida, te lo pido en el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.



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Francisco Gómez
Ex canalizador Nueva Era y escritor cristiano, experto en guerra espiritual, extraterrestres y ocultismo. Sin miedo a defender su nueva fe en Cristo, ni a denunciar los peligros de la espiritualidad Nueva Era y la agenda extraterrestre.