La vida está llena de decisiones, de pruebas y oportunidades para elegir entre hacer lo bueno y lo malo; un hombre de bien, tiene buenos pensamientos, por lo tanto elige con justicia y sabiduría lo que es bueno, un hombre malo, solo piensa el mal, su corazón esta lleno de violencia y odio contra lo que es bueno y santo. ¿Vale la pena portarse bien en nuestros días?

Si pudieras elegir entre caminar por la ruta de los hombres de pecado, o disfrutar del camino de los hombres justos, ¿cuál elegirías?

Recientemente en las noticias de mi país, se público una ley presidencial que pone en libertad a presos y mujeres abortistas, la ley fue aprobada por la mayoría del partido político del presidente, ¿es esto justo?

Quien elige la senda de la justicia y el amor, vive siempre en el corazón de Dios, quien elige el camino del mundo, se pierde y tropieza en la oscuridad.

En una nación llena de violencia, inseguridad y tinieblas como mi país, donde la amenaza de una crisis económica, como no se ha visto en la historia reciente, está latente, lo justo es que quien hace mal, pague el mal que ha hecho, y reciba su justo castigo, este es el estado de derecho, el imperio de la justicia basada en las leyes de Dios.

¿Fue justa esta ley de amnistía? La respuesta es no, al mal no se le puede recompensar con el privilegio de los hombres buenos: la libertad.

Seguir el buen camino.

Continuando con nuestra serie de estudios bíblicos “El mes de la Sabiduría“, estudiamos Proverbios 4:10-19, para que el rey Salomón nos ayude a distinguir entre el camino de los justos, y el de los hacedores de maldad.

Oye, hijo mío, y recibe mis razones,
Y se te multiplicarán años de vida.

(Proverbios 4:10, RV1960).

Como todo buen padre, Salomón le pide a su hijo que lo escuche y ponga atención a sus palabras, que tenga una actitud abierta y receptiva a lo que le va a decir, ya que esto le traerá una vida larga.

Por el camino de la sabiduría te he encaminado,
Y por veredas derechas te he hecho andar.
Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,
Y si corrieres, no tropezarás.
Retén el consejo, no lo dejes;
Guárdalo, porque eso es tu vida.

(Proverbios 4:11-13, RV1960).

Un buen padre enseña con el ejemplo, siendo Salomón un padre sabio, enseñó sabiduría a su hijo, en estos bellos versículos, comprendemos la importancia de saber escuchar a nuestro padre, y obedecerlo, Salomón le ha enseñado a su hijo a portarse bien, a ser un hombre recto, esto tiene como consecuencia, la felicidad de una vida sin contratiempos, de esta forma Salomón le evita problemas a su hijo, y cuida de su vida.

No entres por la vereda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malos.
Déjala, no pases por ella;
Apártate de ella, pasa.

(Proverbios 4:14-15, RV1960).

Salomón le advierte a su hijo que no ande por el mal camino, es decir que no lleve la misma vida que los impíos, un hombre impío es aquel que es perverso, a diferencia del hombre piadoso, que es aquel que hace el bien a los demás, el impío solo piensa en dañar a sus semejantes.

¿Por qué razón Salomón advertiría a su hijo del mal camino?

Como hombre sabio que era, Salomón le aconsejó a su hijo, dejar pasar toda oportunidad de hacer el mal, que se alejara de ella, y la ignorara.

Cuántas veces, las malas influencias, entre las que encontramos familiares, compañeros, y hasta buenos amigos, nos invitan a hacer algo malo, diciéndonos: “al fin que nadie lo sabrá”, desde infidelidades o vicios, hasta la comisión de algún delito, o mentir a causa de ellos, somos tentados para hacer sus obras.

Sigue el sabio consejo del rey Salomón, y aléjate de toda mala influencia de inmediato, y te evitaras muchos problemas, porque como dice la Palabra de Dios, nada hay que permanezca oculto, pues la luz manifiesta todo (Lucas 8:17), tarde o temprano las malas obras son descubiertas.

Porque no duermen ellos sino han hecho mal,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.
Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos.

(Proverbios 4:16-17, RV1960).

La luz de la sabiduría de Salomón, que es inspiración de Dios, nos revela algo que desconocemos acerca de los hombres malos, nos dice que no descansan hasta haber hecho el mal.

Un ladrón solo esta pensando en robar, y hasta que no lo consigue, se calma en su deseo de dañar a los demás, pero jamás se detiene, su maldad nunca duerme; algo que es más grave, es que su naturaleza perversa, hace que quiera arrastrar a otros en sus malas obras, es decir, un hombre malo, piensa con antelación sus acciones y no le gusta actuar solo, su maldad es como un virus que contamina a quienes tiene cerca.

Por lo tanto cuando alguien se te acerca para intentar persuadirte a portarte mal, o cometer algún acto ilícito, esa persona lleva tiempo pensando en eso, incluso en cómo te lo va a decir, recuerda, no son las palabras que la gente dice, sino sus verdaderas intenciones, lo que cuenta; no es como se comportan ante ti, ni siquiera como te tratan, sino lo que hacen a tus espaldas, lo que revela quienes son realmente.

Si eres mujer, y tienes algún pretendiente que sabes que es delincuente, no le hagas caso y apártate de él, pues lo que tiene es mal habido, mejor busca un buen hombre y haz una vida feliz y buena.

Si eres hombre, aléjate de las malas mujeres, ya que, como nos enseña la Palabra de Dios, solo traen desgracia y deshonra (lee Proverbios 5).

Más la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

(Proverbios 4:18, RV1960).

La recompensa por portarse bien es grandiosa, seguir la senda del bien y del amor a Dios, conduce a una vida perfecta, próspera y buena, una vida eterna en libertad.

El camino de los impíos es como la oscuridad;
No saben en qué tropiezan.

(Proverbios 4:19, RV1960).

No temas a los hombres malos, tarde o temprano tropezarán y caerán, pues andan en la oscuridad. Teme al juicio de Dios y a su castigo, sin olvidar que ante todo, el Señor es bueno y justo para perdonar, pero severo e iracundo para castigar la maldad, y pagar el pecado con la condenación.

Las personas de corazón malo no verán a Dios, sino padecerán su ira (lee Romanos 1:18).

Vale la pena portarse bien.

Como hemos aprendido, definitivamente vale la pena portarse bien, pues ¡grande es nuestro galardón en el Cielo! Aquellos que amamos al Señor y guardamos sus mandamientos, veremos su rostro, y viviremos en la luz de su presencia, libres y a salvo de toda oscuridad.

De Jesús tenemos la promesa:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay;
si así no fuera, yo os lo hubiera dicho;
voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

(Juan 14:2, RV1960).

Y Dios es fiel para cumplir su Palabra.



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Francisco Gómez
Ex canalizador Nueva Era y escritor cristiano, experto en guerra espiritual, extraterrestres y ocultismo. Sin miedo a defender su nueva fe en Cristo, ni a denunciar los peligros de la espiritualidad Nueva Era y la agenda extraterrestre.